jueves, 30 de abril de 2009

Astucia





Acabo de leer una historia curiosa en “El cazador francés”, (Le chasseur français), la revista de mi padre. Digo la revista de mi padre porque se pasa el día contando historias que ha leído en ella, todas muy interesantes por cierto. De tanto hablar de ella, nos ha convencido a todos y hemos acabado leyéndola también.

El tema gira sobre los animales que disimulan con una finalidad.

Cuando la chocha perdiz (o becada) tiene huevos, los protege de los depredadores alejándose cojeando, volando mal como si estuviera herida, emitiendo gritos roncos para despistarlos, luego se esconde y reaparece y cuando se encuentra al alcance de uno de ellos, sale volando delante de sus narices. Así, consigue alejarlos de su nido. Mi padre cuenta que cuando cazaba y se encontraba con una perdiz con un comportamiento similar, deducía que tenía huevos o pequeños que proteger y no la mataba.

El caso es que hay muchos animales con comportamientos similares. Cuentan también la historia de un caballo que cuando estimaba que había trabajado lo suficiente, se hacia el cojo, la de un gallo que llamaba a gritos a las gallinas para hacerles creer que había mucha comida y cuando las tenia cerca, tenia para elegir una hembra dispuesta. Y más historias de monos, de aves etc.… curiosidades de la naturaleza.

sábado, 25 de abril de 2009

¡No os lo vaís a creer!!!

Papi Roger solo se baña en la bañera con agua muy caliente. Esta reñido con el agua a menos de 50 º. Aparece vestido en la cocina, empapado de agua, su eterno cigarrillo en la comisura de la boca colgando y chorreando . ¡No os los vais a creer!! Me he bañado en la piscina. Carcajada general de toda la familia. Se ha caído de cabeza y lo más gracioso es que no ha perdido el cigarro.

miércoles, 22 de abril de 2009

¡Si te pagan por hacerlo, no lo haces!!!

Hola tiíta!!! Ufff..., cuántos días sin darnos señales de vida :-) (No te lo hago decir). Eso es lo que pasa cuando hay tantos días de fiesta. Que se me olvida cargar mi móvil (mi despertador) (y tu cabeza) y desaparezco del mundo. Bueno, en realidad solo nos hemos ido un día, así que en el fijo estaba localizable. De todas formas, hemos estado de un perro. (O de un gato) Los días han pasado volando. El viernes hicimos una excursión en bici, haciendo caso omiso a las advertencias del hombre del tiempo. ¡Como hacía tanto sol!!!. Nos fuimos en tren hasta El Puig para dar una vuelta en bicicleta por las huertas de La Pobla de Farnals y demás. Nos topamos con el Sabeco en el que compramos tú yo más de una vez cuando volvíamos de trabajar de Alboraya. (Ya lo había olvidado) Ahí nos compramos longanizas de Pascua y un buen queso de tetilla más algunos que otros snacks para buscar un agradable campo de naranjos y sentarnos a comer al aire libre. Fue sentarnos a comer y oímos el primer trueno. Las nubes, inmensas y negras estaban más o menos encima de Náquera. Por supuesto descartamos la posibilidad de ir a veros en plan sorpresa con la bici. No sabíamos muy bien qué hacer. El tren pillaba lejos y a la velocidad a la que avanzaban las nubes hacia nosotros nos habría pillado el chaparrón antes de llegar a la estación del Puig para volvernos a Valencia. Volver al Sabeco? teníamos hambre...en el Sabeco no se puede comer ahí de pie....(Y no te lo recomiendo, es un bar donde no quiero volver, tiene una cabeza de toro disecada en la pared y fotos de cacerias de muflones) ¡Que asco!). Al final a David se le ocurrió que fuéramos a su oficina en la Pobla de Farnals. Qué frío y qué viento.....Estuvo divertido...la oficina en la que trabaja David es en realidad una casa de pueblo de los abuelos del jefe. La casa está intacta, igual a cuando habitaban ahí los abuelos, menos las camas, hay de todo. Sillones, salón, fotos en blanco y negro de los antepasados, etc. ¡Estuvo genial la experiencia de comer ahí a salvo de todo! (Una casa de película en blanco y negro). Finalmente, como parecía que la tormenta había pasado, decidimos volvernos a Valencia en bici desde la Pobla, por un carril bici que vimos en Google Earth. (Os informáis en Google Earth pero no os fiáis del hombre del tiempo). ¡Qué emoción, pedalear y pedalear hasta llegar en bici a la ciudad!!! ....Es bonito eso. ¿Sabes? Sobre todo ahora que parece que todos los accesos a las grandes ciudades están hechos para los coches. Íbamos pedaleando cuando creímos divisar unas nubes oscuras más hacia adelante. Pero ya no había marcha atrás. Ya íbamos por Massamagrell....yo pensé que tampoco se cogería mucho la lluvia. Decir que acabamos mojados, es poco decir. En el culo de mis gafas se podrían haber criado renacuajos.... (¿Llevas gafas del un, dos ,tres?)nosotros seguíamos y seguíamos. Como nos "chopamos" tan rápido, no valía la pena pararse en un bar, puesto que la ropa seguiría mojada y nos podríamos haber constipado. Lo mejor fue cuando me empecé a reír porque David que iba delante de mí llevaba toda la espalda y el culo lleno de barro. Pronto dejé de reír, cuando me advirtió de que yo tampoco me había librado de aquello. (Dice el tío Gaby que el que se burla el demoni li furga). Por fin llegamos a Valencia y seguía lloviendo. La gente desde los coches nos miraban asombrados.... Venga, que ya queda poco para llegar a casa. Encima acaba de dejar de llover y ya estamos a la altura del Corte Inglés de la Avenida de Francia, o sea, en pleno pijerío. Klassss!! A David se le pincha una rueda. Tenemos que bajar de las bicis e ir andando hasta casa...calados hasta los huesos, llenos de barro....oliendo mal por la ropa mojada.... ¡Fue dantesco!!!!!!!!!!! Y ya, para más INRI, acabó saliendo el arco iris, el cual nos acompañó hasta la mismísima puerta de casa, como si nunca hubiera ocurrido nada. Hahaha, qué bien nos lo pasamos tía. Nunca me había sentado tan bien un baño caliente como aquel día. Nos quedamos dormidos en el sofá viendo nuestra serie preferida, como dos angelets. Keiko prefirió quedarse en el cuarto de las bicis investigando todos los nuevos olores que traíamos y restregándose con los neumáticos.... (Si te pagan por hacerlo, no lo haces).

sábado, 18 de abril de 2009

Todo cuerpo introducido en el agua sale mojado (menos los patos).

Roger y la Natación

Roger ha nadado siempre como una piedra y el agua no ha sido nunca su fuerte. Por mucho que intentamos convencerle de que un cuerpo flota, el es diferente a todos. Los demás cuerpos flotan y el suyo se hunde.

Cuando hizo su servicio militar, le dijeron que el deporte rey de su campamento era el rugby. No le gustaba para nada. El único deporte que practicaba por gusto y por obligación era el ciclismo, su único medio de transporte. Era pleno invierno en el norte de Francia. Pensó que si se tropezaba con un río o una piscina, no iban a tener la osadía de obligarles a nadar con este frío polar. Cuando le preguntaron cual era su deporte favorito, no se le ocurrió nada mejor que decir “natación”, puntualizando que era muy buen nadador.

En su carnet militar figura: deporte favorito: Natación.

Roger no imagino que un buen día les llevarían a un campamento de entrenamiento militar que contaba con todas las instalaciones deportivas posibles, incluida la piscina.

Todos los soldados en bañador, un frío pelón y Roger con traje militar intentando pasar desapercibido. ¿Qué pasa soldado? ¿No nos bañamos? Sin tiempo para contestar, una buena patada en el trasero lo lanzó al agua. Vestido, con las botas puestas el experto nadador estuvo a punto de ahogarse. Sus compañeros lo sacaron ipso facto. ¡Que vergüenza!!!

El tío Marcel y la tía Emilia

El Tío Marcel y la tía Emilia:

Esto ocurrió hace unos setenta años. Aquel día, el tío Marcel y la tía Emilia invitados a una boda, vestían para la circunstancia. El tío Marcel con traje, camisa blanca y corbata y la tía Emilia con traje de chaqueta y tacones. Se subieron a la moto, y así de engalanados, empezaron a pelearse como era su costumbre. Eran siempre discusiones acaloradas. Bajando una cuesta antes de una curva, el tío giro la cabeza hacia tras, gritándole a su mujer sin darse cuenta que había que girar. No le dio tiempo a reaccionar y en lugar de coger la curva se fue recto y a aterrizaron en un campo de patatas. Estuvieron un tiempo buscándose. La moto se fue por un lado, la tía volando por otro y el tío por su cuenta. No se como llegaron a la boda pero supongo que un poco despeinados. Lo gracioso es que ahora, tienen más de 90 años y siguen peleándose igual. Por lo visto, se pasan el día gritándose. Si uno dice negro, el otro blanco. Sus hijos cuentan que no se puede estar a su lado. Creo que debe de ser su forma de quererse porque 70 años así aguantándose será por algo. Los dos tienen mucho carácter y si no se quisieran, supongo que se habrían divorciado ya hace mucho. Vamos digo yo.

sábado, 4 de abril de 2009

ROGER

Ocurrió en 1944, en medio del desembarco de Normandía. Roger, tenia 17 años . Acababa de salir con la hoz y la carretilla con la intención de cortar hierba para alimentar los conejos. A los quinientos o seiscientos metros de su casa, oyó el motor de unos aviones. Se acercaban varios en cuadrilla y a baja altitud. Pensó que eran aviones alemanes que volvían a su país.

Solían sobrevolar el pueblo de camino a Alemania y de vez en cuando soltaban un tanque vacío de gasolina para aligerar peso. Cuando vio caer una masa de uno de los aviones, no se extraño y se subió a su carretilla como si a cuarenta centímetros de altura iba a divisar mejor lo que caía y sobre todo donde, para recuperar el preciado tanque. Con el fabricarían con su amigo Jean una canoa para navegar en el río.

Roger se encontró de golpe viendo las estrellas, tendido boca arriba en medio del campo. Una bomba de verdad acababa de caer a cien o doscientos metros de el. Difícil calcular la distancia en semejante momento.

No fue la única: entre 15 o 20 bombas cayeron sobre Vieux su pueblo. Se quedo tendido en el suelo hasta el final del bombardeo. Cuando volvió, el pueblo estaba destruido. De los trescientos y pico habitantes, noventa y seis habían muerto.

Roger cuenta que cuando caen las bombas, no lo hacen en línea recta pero como si no tuvieran peso, oscilan de un lado a otro. Hay que tener 17 años para fijarse en este detalle.

Se supo después que se debió a un error de cálculo en el tiempo. Los aviones venían a bombardear unos tanques alemanes que se encontraban en este mismo lugar de madrugada. Se habían marchado hace horas…

Muertos por nada. Errores de cálculo como muchos en otras guerras. ¡Los civiles no tienen mucha importancia!!!

viernes, 3 de abril de 2009

Un joven empresario.

Dijo que era empresario desde los siete años. Nos miramos perplejas. ¿Desde los siete años?

Si. ¿Y eso?

Si, a los siete años ya me ganaba la vida criando conejos. Bueno, los criaba yo y mi madre los vendía en el mercado. Casi siempre se quedaba con el dinero. Un día me dijo, es que la mama ha tenido que comprar una nena. Vas a tener una hermanita. Yo ya daba por entendido que por lo menos, una oreja de mi hermana iba a ser mía.

El negocio de los conejos no es fácil. Tienes que tener en cuenta los pormenores. Un ejemplo, por muy grande que sea un macho, no quiere decir que sea un buen semental. Yo tenía una mezcla de conejo gigante y lebrel y daba mucho de si. Lo vecinos me traian sus hembras para que mi macho les hiciera los honores y me pagaban. Hay que tener en cuenta que no es tan fácil, algunas conejas no se dejaban y apalancaban el trasero en una esquina y nada que hacer... Así que, con mi padre ideamos una jaula redonda sin esquinas y asunto resuelto... ¡Si es que, hay que usar el cerebro!! No como muchos que tienen la cabeza de adorno. Bueno, también había que darles de comer y un día, cogiendo hierba me corte la punta del dedo. ¡Un negocio peligroso!!! Y muchas cosas más... Si yo os contara...

¡No tiene abuela!