jueves, 24 de junio de 2010


En mi pueblo, se llama “encontrarse con el culo entre dos sillas”, o sea que muy incomoda. Si fuera que me encuentro así ahora pero no, me parece que me he pasado la vida partida en dos, intentando complacer a todos y al final, todos enfadados conmigo. Lo peor es que se pone el asunto al rojo vivo cuando llegan las vacaciones de verano. Entre el calor que me cuesta aguantar y los ánimos alterados, me entran ganas de desaparecer del mapa para siempre jamás. Haga lo que haga, las susceptibilidades están heridas de muerte y cuanto más intento arreglar el entuerto más lo enredo... Quiero gritar.

2 comentarios:

naná dijo...

me suena esa sensación... lo de tener el culo entre dos sillas... lo de intentar que todo esté bien yque todo salga al revés y no sepas porque... vaya si lo entiendo...
grita... viene bien de vez en cuando...
yo últimamente me harto a llorar, que no sirve de nada, pero al menos cuando dejo de llorar estoy mas relajada...
que un abrazo y espero que pase pronto esa sensación.

Josiane dijo...

Gracias naná. Dificilmente pasara pronto porque esta sensación vuelve regularmente en cada navidad y en cada verano desde siempre. Pasa por vivir entre dos mundos alejados geograficcamente y no plantear las cosas bien desde el principio. Adoro a estos dos mundos pero ellos sienten que no les quiero lo suficiente. Hacen que me sienta culpable y no puedo ser feliz.